La ciencia detrás de las setas mágicas: cómo la psilocibina moldea la mente
Desde que el ser humano explora la conciencia, las setas mágicas han desempeñado un papel en ese viaje. Hoy en día, la ciencia moderna se está poniendo al día con lo que las culturas antiguas ya intuían: estas setas cambian la forma en que experimentamos el mundo porque cambian la forma en que se comunica nuestro cerebro. En el centro de todo está la psilocibina, un compuesto natural que, una vez activo, modifica el pensamiento, las emociones y la percepción durante un breve periodo de tiempo.
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La psilocibina, el compuesto natural de las setas mágicas, se convierte en psilocina en el organismo. Interactúa con los receptores de serotonina y modifica temporalmente la comunicación entre las regiones cerebrales, lo que puede alterar la percepción, la emoción y la conciencia.
De los rituales antiguos a la investigación moderna
Siglos antes de los laboratorios y los escáneres cerebrales, las setas de psilocibina eran utilizadas en ceremonias por los pueblos azteca y mazateca. Los llamaban “teonanácatl”, que se traduce como “la carne de los dioses”. Los aztecas y mazatecas utilizaban la psilocibina para conectar con algo más allá del yo. Cuando los científicos occidentales aislaron la psilocibina en la década de 1950, el interés por su potencial creció rápidamente. Lo que empezó como una práctica sagrada evolucionó hacia la investigación científica: ¿qué hace exactamente este compuesto en el cerebro humano?
Qué hace realmente la psilocibina
La psilocibina en sí no es la protagonista. Una vez ingerida, el cuerpo la convierte en psilocina, un compuesto estructuralmente similar a la serotonina, uno de los mensajeros clave del cerebro¹. Esta similitud permite que la psilocina se una a los receptores de serotonina (especialmente a los 5-HT2A), pero no actúa exactamente de la misma forma. La interacción altera temporalmente la forma en que fluye la información entre las regiones cerebrales, reduciendo el control descendente habitual que mantiene estables los patrones de comunicación². El resultado es una red que intercambia señales con mayor libertad y una mente que percibe brevemente nuevas conexiones y significados.
Lo que ocurre dentro del cerebro
Bajo los efectos de la psilocibina, la actividad cerebral se separa menos en regiones estrictas. Las áreas que normalmente trabajan por su cuenta empiezan a interactuar, formando nuevas vías de comunicación. Los escáneres fMRI lo muestran claramente: los patrones de actividad se vuelven más fluidos y menos rutinarios³. La red de modo por defecto (la parte vinculada a nuestro sentido del yo y la narrativa diaria) se calma. Cuando esto ocurre, muchas personas tienen la sensación de fundirse con su entorno o de perder el límite entre la experiencia interior y exterior⁴. No se trata de imaginación, sino de un cambio medible en la forma en que el cerebro organiza la realidad.
Por qué cambian la percepción y la emoción
Como la psilocina actúa sobre los receptores implicados en el estado de ánimo y el procesamiento sensorial, el mundo puede parecer más vívido. Los colores parecen más intensos, los sonidos parecen físicos, el tiempo se ralentiza y las emociones surgen con una claridad inusitada. Los investigadores lo describen como un “aumento de la entropía”: los filtros del cerebro se relajan y dejan entrar más datos sensoriales. Lo que parece místico es, en parte, biología: una liberación temporal de nuestros patrones habituales de filtrado y control.
El cerebro plástico
Estudios recientes sugieren que la psilocibina puede favorecer la neuroplasticidad (la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones), según las primeras investigaciones⁵. Esta flexibilidad podría ayudar a explicar por qué los participantes en ensayos clínicos informan a menudo de cambios de humor y perspectiva que perduran más allá de los efectos inmediatos. En investigaciones del Imperial College de Londres y la Universidad Johns Hopkins, la terapia asistida con psilocibina parece ayudar a las personas a romper patrones de pensamiento repetitivos relacionados con la depresión y la ansiedad⁶. Los científicos subrayan que no se trata de una cura, sino que demuestra que el cerebro, en las condiciones adecuadas, puede aprender temporalmente a recablearse.
Riesgos y realidades
La psilocibina no es adictiva y el cuerpo crea tolerancia rápidamente. Sin embargo, no está exenta de riesgos. Para las personas con antecedentes personales o familiares de psicosis o ansiedad grave, la experiencia puede ser desestabilizadora. Por eso los estudios clínicos siempre incluyen exámenes psicológicos y orientación profesional. Otro concepto erróneo es que la psilocibina altera el cerebro de forma permanente. Las pruebas actuales demuestran que sus efectos se desvanecen a medida que el compuesto abandona el sistema. La mente puede sentirse cambiada después, pero eso refleja perspectiva, no daño⁷.
Nuevas direcciones en la investigación de la psilocibina
El interés por la psilocibina ha inspirado una exploración más amplia de las formas naturales y sintéticas. Trufas mágicas contienen psilocibina de forma natural y siguen siendo legales en algunos países, lo que permite a los investigadores estudiar sus efectos en entornos controlados. También está aumentando la atención sobre gotas de setasLa psilocibina: formulaciones líquidas que facilitan la medición de pequeñas dosis en entornos de laboratorio. Tanto las versiones naturales como las sintéticas ayudan a los científicos a cartografiar cómo afecta la psilocibina a la estructura y la comunicación del cerebro.
Lo que aún no sabemos
A pesar de décadas de estudio, aún quedan muchos interrogantes. Los científicos aún están descubriendo cómo los cambios en la conectividad cerebral se relacionan con cambios duraderos en el estado de ánimo o la perspectiva. Las respuestas individuales varían mucho y nadie sabe aún por qué. Lo que es seguro es que la psilocibina nos ofrece una ventana científica poco común a la propia conciencia. De cómo los pensamientos, las emociones y la percepción se combinan para crear la realidad, y de lo frágil que puede ser esa construcción.
FAQ
Normalmente entre cuatro y seis horas, dependiendo de la dosis y el metabolismo.
Sí, ambas afectan a los receptores de serotonina, pero la psilocibina se produce de forma natural mientras que el LSD es sintético y de mayor duración.
Algunos estudios sugieren aumentos temporales de la empatía y la apertura, aunque los resultados difieren entre individuos.
No, la psilocibina no se considera adictiva y no produce dependencia física.
Las investigaciones actuales demuestran que la estructura física del cerebro vuelve a su estado inicial una vez que la psilocina abandona el sistema. Sin embargo, las percepciones psicológicas pueden persistir.
Fuentes:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19650525/
https://www.nature.com/articles/npp201718
https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1119598109
https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1518377113
https://www.nature.com/articles/s41586-023-06204-3
https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2032994
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyt.2021.724606/full